La vista desde el hotel es la curva que hace la ciudad de Dar es Salaam entrándole al mar así como unas isletas de coral que la protegen de oleajes fuertes. La orilla de la ciudad es pura playa de arena blanca. El hotel está en las afueras hacia el Norte y cerca de la oficina donde tengo el proyecto. Cada día desayuno viendo esta vista o ceno al lado del mar oyendo como van y vienen las olas de la marea alta. Los barcos de vela son los tradicionales dhow usados desde más atrás de los tiempos de Simbad El Marino y Las Mil y una Noches. Estos son ciertamente los mares que surcara. Hay dhows de todos los tamaños, pero los que usan los pescadores artesanales son como para dos o tres personas y aseguran la provisión diaria de pescado y mariscos frescos en los mercados de la ciudad.

Vista desde el Hotel en Dar es Salaam

Cuando supe que Tunick iría a Venezuela me pareció una nota. Un desnudo colectivo es como una manera de decir: somos y estamos aquí. Sin rollos. Me sorprendió que fuera tanta gente al encuentro sabido como sabemos lo narcisos que somos los venezolanos en eso del tratar de vernos bien y ocultar los defectos. Pero ahí estuvo un pocotón de gente enseñando con soltura los cuerpos esbeltos o abundantes. La siliconas y los mondongos. Y creo que se vió más de lo último que lo primero.

Cuando me enteré de que la Alcaldía de Caracas había patrocinado el asunto me sorprendió gratamente. Pero mayor sorpresa fue este artículo en Noticiero Digital donde se denuesta de la actividad llevada a cabo ¡porque le falta el respecto a la figura del Libertador!

A mí en todo caso me pareció una metáfora contundente ese “estar desnudos” frente al principal ícono de nuestro país. El desnudo como metáfora es el despojamiento total, es la suprema evidencia de lo que somos y mostrarse desnudos al lado de Simón Bolívar la verdad es que me parece hermoso.

Y me lo parece porque Bolívar nunca fue ni se mostró como lo que no era. Su pensamiento y escritos lo atestiguan así. Era un ser fiel a sí mismo.

Lo mejor del artículo en cuestión son los comentarios que uno no sabe si tomarlos a guasa o deprimirse, donde se incluyen alusiones al Bolívar “gay” del carnaval de Brasil. Los argumentos giran en torno a la figura sagrada de Bolívar o por el contrario el hasta cuándo Bolívar. La supuesta falta de respeto en fotografiarse desnudo ante él, o mostrarlo en un carnaval brasilero. O lo bueno de haberle “pelado el culo” a su estatua en la Av. Bolívar de Caracas.

Bolívar era oligarca, sifrino, arrogante, tirón, romántico, idealista, narciso, inmisericorde si era necesario y excesivamente autoritario, o compasivo y humilde si era el caso, intelectual y poeta, sentimental y valiente, con visión de futuro, y no sabremos hasta qué extensión, un erotómano, porque las cartas eróticas a Manuela, las quemó si la memoria no me falla, Don Vicente Lecuna padre, en los predios de la Academia Nacional de la Historia porque a su juicio serían una mácula para su memoria. Qué mal favor nos hizo.

Bolívar fue un hombre de su época, de su momento y un extraordinario ser humano para emprender las hazañas que emprendió y ser siempre consistente con sus ideas. No se privó del amor, ni de las aventuras, sufrió traiciones y desengaños y murió como cualquier persona.

Los comentarios criticando la sesión de fotos develan una estrechez de visión, para mí insólita en estos tiempos, pero también la ignorancia sobre las palabras y pasiones del Libertador quien escribiéndole a Manuela, en una de las pocas cartas sobrevivientes y más difundidas, le dijera:

“Llegaste de improviso, como siempre. Sonriente. Notoria. Dulce. Eras tú. Te miré. Y la noche fue tuya. Toda. Mis palabras. Mis sonrisas. El viento que respiré y te enviaba en suspiros. El tiempo fue cómplice por el tiempo que alargué el discurso frente al Congreso para verte frente a mí, sin moverte, quieta, mía…

Utilicé las palabras más suaves y contundentes; sugerí espacios terrenales con problemas qué resolver mientras mi imaginación te recorría; los generales que aplaudieron de pie no se imaginaron que describía la noche del martes que nuestros caballos galoparon al unísono; que la descripción de oportunidades para superar el problema de la guerra, era la descripción de tus besos. Que los recursos que llegarían para la compra de arados y cañones, era la miel de tus ojos que escondías para guardar mi figura cansada, como me repetías para esconder las lágrimas del placer que te inundaba.

Y después, escuché tu voz. Era la misma. Te di la mano, y tu piel me recorrió entero. Igual… que los minutos eternos que detuvieron las mareas, el viento del norte, la rosa de los vientos, el tintineo de las estrellas colgadas en jardines secretos y el arcoiris que se vio hasta la media noche. Fuiste todo eso, enfundada en tu uniforme de charreteras doradas, el mismo con el que agredes la torpeza de quienes desconocen cómo se construye la vida.

Mañana habrá otra sesión del Congreso. ¿Estarás?”

Si este escrito hubiera sido hecho en nuestra situación actual, que no dirían la oposición y gobierno…

Y ¿qué creen que hubiera pensado de ese poco de gente en pelota al lado de él, si hubiera sido un hombre de estos tiempos?

Otros han escrito:

Domingo en pelotas

Las fotos de Spencer Tunick en Caracas

Tanzania I – Dubai

March 17, 2006

Llegué hace unos días a Dar es Salaam, la capital de Tanzania. País que federa dos estados autónomos, Tanganyika y Zanzíbar. Salí de Dhaka con emociones encontradas porque no me quería mover de casa, pero al mismo tiempo, tenía y tengo la excitación de un nuevo reto en mi trabajo y me llamaba la atención pasar más de un mes en Dar, ciudad en la que sólo he estado de paso y que quería conocer mejor para completar el trío de ciudades de Africa del Este.

Dubai

El vuelo me hizo pasar una noche en Dubai, al igual que en Enero, cuando también pasé una allí en ruta a Uganda. En aquella ocasión el retraso del avión sólo me permitió apreciar Dubai de noche en uno de esos tour de 3 horas para ver rápido la ciudad. Esta vez, aunque con más tiempo, me fui a un centro comercial justamente a apreciarla por lo que es famosa, los centros comerciales y por supuesto hacer algo de “shopping de vidrieras” que es algo que no puedo hacer en Dhaka.

¿Qué les puedo decir de Dubai? Es una ciudad occidental pero… árabe. Es como si estuvieran en una ciudad de Estados Unidos, una suerte de Miami, llena de arena y árabes. Y digo esto a propósito. No es una ciudad árabe que parece occidental. Sino lo contrario. Los hombres vestidos con sus batolas blancas y sus pañuelos rojos y blancos en la cabeza, las mujeres cubiertas… a excepción de los millones de forasteros que viven en ella. La cultura local se pierde en la exacerbada occidentalización de edificaciones, facilidades, franquicias, e incluso en la atención al cliente-visitante. No me entiendan mal. Me parece genial lo que han hecho en previsión de la terminación de sus reservas de petróleo en unos años, pero eventualmente, creo que será un rollo cultural para la gente de los emiratos, especialmente el emirato de Dubai – si no lo es ya-, esta mixtura de modos y costumbres con una población fija y flotante de extranjeros que si no recuerdo mal, excede ya a la de los nacionales.

En el centro comercial, la mayoría de las tiendas eran occidentales: Benetton, GAP, Levis, Giordano, Starbucks, McDonalds, Burger Kings, Carrefour, etc. Distintos idiomas dominando la atmósfera sonora, con una predominancia, que me pareció curiosa, del ruso y otras lenguas eslavas. Me llamó la atención una boutique de las túnicas negras o sobretodos negros llamadas abayas que usan las musulmanas, de distintos materiales y con bordados, pedrerías, etc. que me parecieron interesantes y paradójicas, porque son supuestamente para ocultar la coquetería femenina y suprimir las tentaciones a los hombres, pero he aquí que en el recato que deberían hacer ostentar son coquetas también.

Dubai es una ciudad que quiero visitar de nuevo por unos días y caminarla para intentar descubrir su color local original. En el tour nocturno que hice a principios de año, me encantó la entrada del mar en la ciudad que ocasiona como un largo puerto de pequeñas embarcaciones y que lucía prometedora para fotos y recorridos interesantes. De resto la guía del tour (una filipina) se limitaba a decir: ésta es la construcción del edificio que será el más grande del mundo; éste es el centro comercial más grande del mundo; éste es el único hotel de siete estrellas del mundo; ésta es la pista artificial de esquí más grande del mundo, etc., en un paseo que continuamente parecía una hipérbole sin nada relevante que mostrar, hasta el final cuando llegó al primer palacio del Emir y pensé, okay, aquí viene algo bueno… pués no. Luego de haber contemplado tantas cosas más grandes en el mundo, el palacio parecía la casa más perdida y más pequeña en medio de las autopistas y la línea del horizonte poblada de edificios de arquitectura hipermoderna y forrada de cristales.

Eso sí, los edificios son diseñados por los principales arquitectos del mundo. Espectaculares en diseño y estampa. La ciudad está completamente planificada. Cuadriculada a la perfección para tener todos sus servicios como debe ser. Hospitales, escuelas, teatros, oficinas, todos se reparten equilibradamente, así como las áreas de negocios de finanzas, biotecnología, entretenimiento, etc.

Esta vez, aunque estuve sólo en el centro comercial, no dejé de pensar en la paradoja de la boutique de las abayas, porque era como la metáfora de la paradoja de Dubai y las Emiratos Árabes Unidos en general. Luego de convertirse en la atracción comercial, empresarial y turística del Oriente Medio y del Occidente inversor, se adentra comercialmente en el Oeste comprando hoteles, propiedades inmobiliarias, centros comerciales y puertos, para luego ser rechazada por árabe en pocas palabras. El comentario se refiere a las noticias de hace unos días acerca del manejo de los puertos que querían “comprar” y la controversia que se armó en EUA. Por un artículo en la revista Times, me enteré que Dubai maneja uno de los puertos de Venezuela. Cuál, no sé, pero cómo se ha puesto de chiquito el mundo, y qué irritante es para el Occidente cuando la globalización empieza a funcionar de Oriente para allá. En fin. Gente como yo, perteneciente a las ligas inexistentes en los juegos de los poderes del mundo, nos contentamos con comernos un excelente Babaganush en la cena en el hotel con unas aceitunas negras espectaculares y vacilarnos una sentada en el Starbucks del mall al lado de señores con su vestido blanco árabe tradicional tomándose un caramel machiatto de lo más niuyorquinos en pleno Oriente Medio, engolosinándonos con esos contrastes.

Luego de la parada obligada en Dubai, tomé mi vuelo sin contratiempos a Dar es Salaam. Un avión con una población cosmopolita de pasajeros. Mi compañero de vuelo, un coreano, enfrente unas gringuitas con los papás más adelante, atrás unas kenyanas, más allá unos alemanes, luego indios y tanzanos, rusos, y entre ese universo, esta servidora de la tierra del turpial. De repente, se me vino a la mente la serie Lost y empecé a alucinar con la Torre de Babel que sería perderse en un desastre aéreo con estos compañeros de vuelo.

Vista desde el aire de Etiopa

En el avión pude disfrutar de las vistas del cielo por encima de las nubes y más abajo las irregularidades del terreno de Etiopía a donde el Valle del Rift termina menguando.

Aterricé en Dar es Salaam, en un día glorioso de sol y nubes gordotas…

Y hasta aquí dejo el cuento como abreboca, para cuando tenga foticos y tiempo.

Me enteré hoy vía Ojo al texto de la muerte reciente del poeta y artista peruano Jorge E. Eielson.

Poesía en forma de pájaro le organiza un homenaje publicando la imagen de este poema e invitando a quienes se quieran sumar al mismo a ponerlo en sus blogs y mandar un mensaje a la dirección electrónica poesiaenformadepajaro@gmail.com informando de dicha participación. Aquí nos sumamos al homenaje.
Poesa en forma de pájaro

Para quien quiera saber-leer más de Eielson:

1. Página de Perú Cultural: Jorge Eielson

2. Letras Libres: Arte, palabra y gesto de Eielson

3. En K-minos: Arte Poética – Jorge Eielson

::::::::: Y uno de sus poemas de regalo :::::::::

Poema escrito entre sueÑo y sueÑo

Sueño que escribo y mientras sueño
Escribo este poema
Sueño que soy niño todavía
Y que mi hermana viste con esmero
Una muñeca de cabellos rubios
Sueño una abuela dormida en una silla
Y mi hermano mayor en bicicleta
Sigo soñando que escribo
O quizás escribo mientras sueño
O sueño mientras escribo
O quizás soy viejo y mi pasado
Es un telón que sube y baja noche y día
Entre mi corazón y mi cabeza fría
Pero yo veo siempre a mi hermana
Bajo el sol brillante o bajo las estrellas
Vistiendo una muñeca de cabellos rubios
Una abuela dormida en una silla
Y mi hermano mayor en bicicleta
Sueño que escribo pero quizás
Tampoco sueño y ni siquiera duermo
Y no hay ninguna hermana vistiendo
Ninguna muñeca de cabellos rubios
Ninguna abuela dormida en una silla
Ningún hermano mayor en bicicleta
Sino tan sólo yo que escribo
Y que soy niño todavía.

Bangladesh

March 8, 2006

Rickshaws a través del parabrisas del carro

Hace ya unos meses me he estado dejando invadir por la negatividad típica de cuando vives en un país cuya cultura te es ajena y se te hace difícil. Es un síndrome que sufren trabajadores expatriados. Se empieza a ver todo lo malo y se empieza a olvidar todo aquello que fascinaba al principio. Eso me está pasando con Bangladesh… en realidad con Dhaka que es una ciudad tan difícil.

Dhaka tiene algo más de 14 millones de habitantes. El país tiene 144 millones y medio de habitantes (estimado para 2005) y su superficie es de 144 mil km cuadrados, un poco menos del 20% de la superficie de Venezuela, de los cuales unos 10 mil km cuadrados son agua en forma de ríos y lagos. Uno puede sentir la densidad de la población.

Dhaka es una ciudad difícil porque es calurosa la mayor parte del año con una humedad en los 90 y pico por ciento. No importa si es la época del monzón o no. El calor es acuciante. Hace unos días terminó el invierno. El cambio de estaciones tienen días precisos. Para el 13 de febrero anunciaron el comienzo de la primavera y ya al día siguiente hacía 30 grados centígrados, cuando apenas unas semanas antes, en las noches se podía sentir 11 a 15 grados. Asimismo, el 11 de junio del pasado año anunciaron el inicio del monzón y luego de 6 meses de cero lluvias, el cielo se cayó de agua en esa fecha precisa.

También es difícil porque no hay recolección de basura y las aguas negras están expuestas en la mayor parte de la ciudad (circulan en acequias), lo que hace que cuando se inunda por las lluvias, es sumamente insalubre y cuando hace calor pués la ciudad tiene un olor inconfundible. El tráfico agobia por la presencia de más de un millón de rickshaws, baby taxis, motorizados, bicicleteros, carrozas jaladas por caballos (sólo en el centro), autobuses, marejadas de transeúntes, y nunca faltan algunas vacas y chivos por ahí.

Sumada está la cultura de la mendicidad. Producto de la pobreza extrema pero también de la tradición. Niños que piden son usualmente hijos de gente que pide que a su vez fueron hijos de gente que pedía. Uno ve mujerespidiendo con bebés de alquiler en brazos, y toda clase de enfermedades y defectos físicos exhibidos sin pudor. Muchos locales dicen que los defectos son ocasionados a propósito para ser más efectivos al pedir. En cualquier semáforo o esquina hay en promedio unas diez personas mendigando entre los autos con voz lastimera, golpeando con los nudillos el vidrio de la ventana.

A veces me maravillo que funcione la ciudad en el caos. El gobierno no se da abasto para administrar tanta gente y proveerla de servicios. La limpieza y el mantenimiento están fuera de las prioridades de la cultura local. Esto no es un juicio peyorativo. Uno encuentra lo mismo en India, en Sri Lanka y algunos otros países sobrepoblados. Sencillamente no es prioridad y no se usa el mantenimiento de edificios, casas u oficinas, entre la población porque hay otras cosas más urgentes en que gastar el dinero. El mantenimiento es sencillamente un despilfarro.

Pero en medio de este embiente tan agobiante y saturado, uno se encuentra siempre con la picardía y simpatía de los niñitos de la calle. Niñitos al fin, se las averiguan para jugar y tener caras de felicidad en medio de su miseria y la explotación a la que son sometidos. Asombra que todavía tengan capacidad para sentir un poco de felicidad a pesar de todo lo que padecen.

Niños de la calle

Uno se recrea en el colorido de los saris y sawar kamise de las mujeres y los lunghi de los hombres que resaltan en medio de lo gris de la contaminación de la atmosfera y el tizne de los edificios, el color de las flores en la primavera, el canto de los muesines en las mezquitas unas 4 veces al día que resuena en los lagos de la ciudad. Los lagos que aglutinan a los más pobres en sus orillas, que malviven de pescar peces superresistentes a la polución y demás condiciones adversas de sus aguas. En medio del gran caos citadino que describo se pueden ver escenas de total bucolismo como una pesca tradicional en un bote de madera. O al pedir el transporte de un rickshaw o babytaxi escuchar discretamente al conductor cantando alguna canción de Tagore o Lalón, los grandes compositores místicos del Bengal. O en las noches cuando ya el reposo es mandatorio, en las construcciones vecinas los obreros residentes, bajo la flauta y los tambores cantar y celebrar un día de trabajo.

Y cuando nos adentramos en la historia, nos admiramos de que este país ha sobrevivido dos separaciones, la primera de la India para ser parte de Pakistán en 1947 y luego de Pakistán para ser un estado libre e independiente en 1971. Bangladesh dió el primer paso a la emancipación del Pakistán tomando como bandera la defensa de su idioma el 21 de febrero de 1952. Día en que varios estudiantes fueron asesinados por el ejército pakistaní por reclamar el uso del Bangla como lengua por sobre el Urdu, idioma que le querían imponer como de uso oficial desde Pakistán del Oeste. Cada año se conmemora este martirio (Shaheed Dibas) como Día Universal del Idioma con ferias de libros, declamaciones de poemas, obras de teatro, ofrendas florales y todo el país se suma al recuerdo con orgullo porque fue el día en que se decidió su identidad. Este día es llamado Ekushey y la conmemoración que dura un mes, Ekushey Mela. Una vez emancipado de Pakistán cerca de veinte años después, en 1971, el nuevo país adoptó el nombre de Bangladesh que quiere decir país del Bangla, siendo el Bangla el idioma hablado aquí. Llamado Bengalí en la India. Pero días antes del Shaheed Dibas se celebra la llegada de la primavera con festivales de flores, música y adornos en casas y jardines con plantas florecidas adquiridas con ese propósito.

Cuando Bangladesh era aún parte de India y de la provincia del Bengal, era también parte de la tierra de Rabindranath Tagore. Poeta, ensayista, dramaturgo, compositor de canciones, pintor y místico. Un hombre de espíritu universal que representa para el subcontinente asiático lo que para nosotros representa Cervantes o para los ingleses Shakespeare, no sólo a nivel literario sino también espiritual.

Por ello así como por sus tradiciones populares y costumbres, Bangladesh, es un país donde ser artista es particularmente reconocido y goza de prestigio. El teatro forma parte de la tradición popular en la forma de los jatra, pequeñas obras que se montan en los pueblos, en las calles; también el peregrinar de trovadores llamados Baul es una tradición común: al son de la cítara, el organillo, tambores y flautas ejecutan canciones sumamente melancólicas. Quizás la lluvia que los puebla durante uno seis meses del año le da ese espíritu de añoranza a la gente de esta tierra. Bangladesh es quizás el país más melancólico en el que he tenido la suerte de estar. Un país de contrastes acusadísimos, de color en medio de miseria terrible. De música, poesía y melancolía.

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Se puede leer más sobre Bangladesh y Tagore:

En K-minos:

Estrés

March 7, 2006

Estoy estresada. Tengo miles de cosas que hacer y solo unos 3 días para hacerlo porque este sábado sufriré una extracción de la rutina y estaré 5 semanas fuera de casa en un viaje de trabajo. Esta vez me toca Tanzania.

Tengo cuadros que terminar de pintar, post que no he escrito o que están esperando en borrador (cosa rara) a ser publicados que sencillamente no he tenido tiempo de revisar. Libros esperando en la mesa de noche. Películas compradas que no he podido ver. Otros blogs que no he podido visitar. Por sobre todo, que me atosigan, cosas de trabajo en las que no he podido enfocarme por otras también de trabajo urgentes, pero quizás no tan importantes como lo que tengo pendiente. Encima me atormento con mis próximos cuarenta, y los quién soy, adónde voy, etc., etc., que al parecer siempre acompañan este tipo de aniversarios.

Estaré poco más de un mes fuera de casa. Eso me estresa también. Al mismo tiempo tengo ganas de agarrar ese avión y salir de Dhaka por un rato. De las amigas que me quedaban, una se fue ya por siempre de acá hace un año. La otra está por irse, la tercera se va en mayo, me quedará una que va y viene según sus proyectos pero estaré sola como una ostra en términos generales… con “ostro” al lado, pero no es lo mismo cuando se quiere ir de compritas o chacharear con un café o té sobre vainas de mujeres.

Sí, yo sé que soy una quejica, con todo el hambre, guerra y demás tragedias en el mundo me lamento de cosas que al final no son reamente de importancia cósmica para nadie. Pero supongo que tengo derecho, ¿no? No sólo a quejarme sino a no tener ningún tipo de importancia cósmica, ni yo, ni mi blog. A ser insoportablemente leve. ¡Auch!, eso le dolió a mi ego. Pero así son las verdades. Qué vaina.

…Ya drené.

Cuentos Intrascendentes

March 5, 2006

Me he cruzado con este blog, Cuentos Intrascendentes, un par de veces y en ambas ocasiones, me quedé enganchada leyendo uno de los cuentos. Hoy me quedé leyendo Era Sábado que recomiendo a aquellos que crecieron viendo a El Zorro, entre otras series y comiquitas (hoy clásicas) después de hacer la tarea del colegio en las tardes.

Atardecer en Dhaka

March 1, 2006

Creo que ya he comentado anteriormente que por la polución atmosférica y quién sabe por cuáles otras razones, el sol aquí cuando se pone es rojo naranja y se ve como un disco perfecto en el cielo y éste generalmente de aspecto lechoso presenta la misma luz difuminada, dando la impresión de que estás en otro planeta. Siempre alucino con esos atardeceres.

Pero ayer, el cielo estaba bastante limpio y produjo uno de los atardeceres más bonitos que he visto desde que llegué, porque es raro ver este tipo de nubes en Dhaka. Aquí están las vistas desde la ventana del cuarto donde escribo y trabajo, y la otra desde el balconcito de la habitación unos minutos más tarde.

Atardecer desde mi ventana

Atardecer desde el balcón de mi habitación